Breve historia del mosaico como arte

Los primeros mosaicos griegos fueron realizados con guijarros, aunque rápidamente sustituidos por pequeños cubos de material duro, piedras y pasta de vidrio. Primero se utilizaron para pavimentar el suelo, después para el revestimiento de muros. El mosaico fue una creación griega, pero fue en el Imperio Romano donde se extendió su utilización. El primer punto de difusión fue en las antiguas colonias griegas de Campania, siendo las herederas naturales del arte helenístico. Las representaciones tanto de la vida cotidiana como de la mitología, unidas a los colores y a una gran calidad técnica, consiguen unos resultados de una espectacular belleza.

Desde la antigüedad el mosaico ha reflejado con singular destreza y virtuosismo los acontecimientos importantes de cada época. En Pela, capital de Macedonia, unos tempranos mosaicos ya decoraban los palacios con las hazañas de Alejandro, exaltando su imagen en la idealización de la caza, deporte de reyes. Realizadas en guijarro de rio consiguen una expresión y modelados extraordinarios, emulando la pintura desde el artificio de la piedra. En las villas romanas, los potentados con buen gusto insertan en el centro de sus habitaciones refinadas obras de arte realizadas con teselas muy finas.

En la cultura bizantina cobra un gran valor el mosaico como modo de expresión. La estética bizantina alcanza un lenguaje propio gracias a las pequeñas teselas. Una vez más el efecto de luz sobre el fondo dorado del mosaico se aproxima a lo sublime. El mundo bizantino utiliza como vehículo de expresión el mosaico para mostrar su riqueza, su delicadeza y trasmitir su mensaje. La decoración era única y genial, expresión de poder y símbolo de riqueza. Justiniano y Teodora, conocedores de la intensidad artística del mosaico, no dudaron en adaptarlo y potenciarlo para sus representaciones, alcanzando pronto un lenguaje propio, tan bello como deslumbrante.

Actualmente, uniendo las enseñanzas de los antiguos con los avances en tecnología y diseño, pero sin abandonar el modo artesanal, podemos conseguir unos mosaicos de distintos tamaños, de espectacular belleza, cargados de sensaciones y capaces de trasmitir emociones, decorar nuestras estancias con cualquier diseño que elijamos. Podemos decir que nuestro mosaico es pintura de cristal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *